Educación en Finlandia: Mucho de lo cual aprender

Es desde hace unos años que, en todo el mundo, se reconocen los logros del sistema educativo finlandés posicionándolo como un modelo de excelencia. Su éxito es avalado por todos los informes internacionales realizados en torno a la educación. Y si bien resulta claro comprender que no puede trasladarse este sistema a otras sociedades, porque sus características son propias del escenario político, social y cultural de Finlandia, sin embargo sí se puede observar, analizar y aprender de dicha experiencia.

 

Entre muchos rasgos que conforman la educación finlandesa, serán destacados aquí los más sobresalientes: los niños y niñas finlandesas comienzan la escolarización a partir de los 7 años ya que se considera que lo más prudente es que hasta esa edad estén en guarderías donde juegan mucho y realizan ejercicio. En Finlandia se trabaja educativamente con la concepción de que, no es sino hasta los 7 años, que los niños llegan a una madurez intelectual que les permite asimilar y comprender la información que van recibiendo, y es ese momento el adecuado para ingresar a la escuela. Este sistema también se sustenta sobre la creencia que hasta la adolescencia los niños no deben ser sometidos a evaluaciones, y tampoco se les envía tareas a sus hogares.

 

La educación finlandesa es gratuita a tiempo completo para los estudiantes y esta gratuidad incluye asistencia sanitaria y comedor, tanto para la escuela primaria como para la secundaria. Además, todos los libros y materiales escolares son gratuitos también y brindados por la misma institución. Incluso los estudios universitarios son gratuitos, también los destinados a adultos cuando, aún contando con un trabajo, quieren mejorar su formación. Todo indica que aprender en Finlandia no es un problema de dinero, y esto es posible porque el sistema educativo está 100% financiado por el Estado.

 

Por otra parte, los alumnos que tienen dificultades de aprendizaje en algún área o tema específico, pueden beneficiarse, en la misma escuela, de la ayuda de un profesor especialista que lo guiará en clase o trabajará con él de manera separada. Los recesos durante el día son de 75 minutos en total (mientras que en las escuelas argentinas, por ejemplo, son de 30 minutos como máximo).

 

En 2003, el FEM (Foro Económico Mundial) situó a Finlandia primera en el ranking mundial en cuanto a número de matrículas y calidad, y en segundo lugar en la enseñanza de las matemáticas y las ciencias. Asimismo, en la última encuesta internacional PISA (Program for International Student Assessment) sobre los sistemas educativos de todo el mundo, Finlandia recibe regularmente las mejores calificaciones a escala mundial. Los alumnos finlandeses de 15 años figuraban en el primer lugar del ranking mundial en cuanto a competencias lingüísticas y científicas.

 

Cuando se analizan los motivos de estos buenos resultados, se destacan el alto grado de responsabilidad de los alumnos en un ambiente ausente de estrés, ya que no se puede repetir de curso y el apoyo de los profesores tutores es continuo a la par de las clases, y el nivel de formación de los docentes. Es en este último punto donde pareciese radicar la clave de la excelencia del sistema educativo finlandés, ya que los docentes del sistema público son elegidos directamente por los directivos del centro educativo, permitiendo así que cada escuela pueda crear los mejores equipos de trabajo de acuerdo a su proyecto educativo particular. A su vez, los fondos que recibe cada centro son proporcionales a la calidad y el nivel que ofrezcan a sus alumnos. Al elegir la docencia como profesión, los alumnos son elegidos para entrar en las universidades entre los que obtienen los promedios más altos en calificaciones de la escuela secundaria. Luego, deben aprobar una maestría para estar en condiciones de ser admitidos. Así, en un país de un poco más de cinco millones de habitantes, la docencia es una de las profesiones más prestigiosas y, a pesar de las exigencias, atrae el interés de casi un 25% de los estudiantes.

 

Sin duda, la educación finlandesa pone la mirada en cada individuo particularmente, en sus necesidades y tiempos de aprendizaje, dentro del proceso de escolarización. En todo el mundo es admirado este modelo inclusivo, gratuito y de alta calidad educativa, cuya experiencia debe servir de disparador para que cada país se replantee sus prioridades y pueda comprenderse la importancia de la educación de los sujetos para el desarrollo de las sociedades. Resulta menester comenzar a pensar que, si bien no se puede copiar y pegar este modelo finlandés así como así en otros escenarios sociales, sí pueden implementarse políticas que tengan vista hacia el futuro centrando la mirada en sólidos avances educativos que transformen el hoy y, así, la calidad de vida de todos los individuos, transformando también, por qué no, el mundo en el que vivimos.

 

Fuente: Sahlberg, Pasi;  El cambio educativo en Finlandia. ¿Qué puede aprender el mundo? (Editorial Paidós, 2013).

 Mariana Muñiz es estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de La Plata.